miércoles, 26 de noviembre de 2014

Obtener colores fidedignos en el escáner

Uno de los problemas más comunes al que nos enfrentamos cuando escaneamos originales es que los colores de la imagen obtenida en pantalla se desvían del original. Esto, en principio, no suele suponer un problema al usuario doméstico, pero cuando de verdad necesitamos colores verídicos, ya sea en tratamiento fotográfico como en gestión documental, tenemos que ir a herramientas específicas de la Gestión de Color.

Las útiles para solucionar cualquier desviación indeseada de un archivo digital obtenido mediante el escáner respecto al documento físico están ahí desde hace tiempo. Están englobadas en la Gestión de Color y, como muchas otras, más o menos, quedan resumidas en una traducción matemática de una radiación visible como es el color. Los archivos que gestionan todo esto son los archivos "ICC" y las cartas de color IT8 la forma de crear estos archivos.

Las cartas IT8 son elementos físicos impresos con parches color y gamas de grises. Estas cartas vienen con una numeración, el nombre, etc. Hay de muchas marcas, X-rite, Monaco, Kodak... cada una puede variar en algo, pero en lo básico son muy similares entre sí. Estas cartas de color se adquieren con un archivo digital de control. Esto es, en un archivo que viene de fábrica se han introducido los datos de esa misma carta de color, medida por maquinaria de laboratorio perfectamente calibrada. Al final, todo se resume en: escaneas la carta de control y mediante un software de cotejo, los datos que ha obtenido tu equipo (que no dejan de ser fórmulas matemáticas) se comparan con los datos totalmente fiables de ese archivo de control. El programa se limita a corregir los desvíos que detecta y te genera un archivo ICC de tu escáner. Solo servirá para tu escáner, para ningún otro, porque está personalizado. De esa forma, aplicando en un programa de edición como el Photoshop ese perfil ICC de una imagen obtenida por el escáner, podrás estar seguro de que mantendrás la verosimilitud colorimétrica.

Vamos con un ejemplo práctico. Yo tengo una IT8.7/2 de Monaco Systems:

IT8.7/2 de Monaco Systems

Para el software de cotejo, podría haber seleccionado uno comercial, pero yo soy partidario de potenciar el  software libre. Además, contamos con uno de primera calidad como es el Roughprofiler, de José Pereira, totalmente gratuito. Si nos lo bajamos y lo instalamos en nuestro sistema, veremos algo así (también existe versión para PC):

Ventana principal del Roughprofiler

Escaneamos la carta IT8 con nuestro escáner, poniendo especial cuidado en realizarlo sin ningún tipo de gestión de color por parte del escáner o el resultado no será válido. Desmarcamos todas las opciones y con eso debería de ser suficiente. Esta es la ventana de mi escáner, pero esto varía en cada equipo. Es importante que el formato de archivo de imagen sea uno sin pérdida, en este caso el TIFF es ideal. El JPG no serviría:

Ventana de opciones del escáner

Una vez que obtenemos el archivo TIFF, hay que retocar el punto blanco y el punto negro en el Photoshop o cualquier otro programa de retoque. Es importante que los valores sean  255 en el blanco y 0 en el punto negro, no me voy a alargar en ese aspecto porque daría para un artículo completo. Con saber que no es complicado y es muy  relevante para que el resultado final sea el óptimo, me sirve. Yo suelo usar la herramienta niveles y los cuentagotas, aunque existen otras formas mejores con máscaras de capa y demás.

Una vez pasamos el archivo escaneado al Roughprofiler, veremos algo como esto:

Roughprofiler con la carta IT8 cargada

Si no contamos con los archivos de control, habrá que obtenerlos de la página oficial del fabricante de la carta IT8. Si no contamos con estos archivos, será imposible hacer nada. En este caso, Roughprofiler tiene almacenados por defecto bastantes archivos de control, pero puede suceder que no disponga justo del nuestro. En ese caso, nos tocará rebuscar el cd de la carta de color o hacer de detectives en google. Si es así, habría que introducirlo en Reference File.

Luego, es sencillo. Escogemos el algoritmo de salida, yo suelo usar el Lab cLUT, da menos problemas con diferentes programas, aunque hay más y todos son válidos. Generamos el Ti3 y después de ese proceso, el archivo ICC.

Lo único que tenemos que hacer es instalar ese archivo ICC en el Colorsystem de nuestro mac o en la carpeta de archivos ICC de Windows o Photoshop y ya estará disponible como nuevo espacio de color.

Cuando abramos cualquier imagen obtenida  por ese escáner concreto, independientemente de en que formato de archivo esté (JPG, TIFF, PNG, BMP, etc) seleccionaremos ese perfil ICC que mostrará el nombre que le hayamos puesto en el momento de su origen, en este caso, en el ejemplo para distinguirlo bien pone CartaIT8, pero realmente tendrá el nombre que vosotros le hayáis puesto:

Asignación de perfil en Photoshop
Hay que comprobar en pantalla que los colores son los adecuados. Y ahí entra el perfilado del monitor, lo cual ya no es misión de este artículo, pero será el destino inevitable si deseamos continuar el círculo de la gestión de color. En ese caso, necesitaríamos un colorímetro y media hora de tiempo.

En el caso de que quisiéramos imprimir estos archivos,  también habría que realizar un perfilado de la impresora para que los resultados fuesen los deseables. En realidad, el fin último de todos estos procesos de gestión de color es que los resultados sean iguales, independientemente de la impresora o monitor donde se impriman o visualicen.

Si queremos comprobar de forma gráfica que el perfil de color está instalado, podemos ir a la utilidad ColorSync y observar el perfil generado. En la muestra fotográfica, podemos ver el ICC de mi pantalla de ordenador calibrado con la gama de color reproducible representada en una forma poligonal en tres dimensiones.

Visualización 3D del perfil ICC generado


Un saludo.

Iván Rodríguez Cortés



viernes, 14 de noviembre de 2014

Formatos de impresión tipográfica

Un pequeño repaso a un sistema de impresión que con los años ha ido desapareciendo de las imprentas, hasta encontrarse hoy en día englobado entre los “oficios muertos”. Últimamente ha resurgido como una moda postmoderna venida desde USA y con un marcado carácter vintage. Creo que es una forma de rehabilitar una tradición muy antigua, aunque sutilmente diferente al viejo oficio ejercido por los maestros nacionales que bregaron con las viejas hispania de tímpano oscilante. 


A  diferencia de su etapa industrial, de la cual no hace tanto tiempo como podría parecer, hoy en día son los estudiante de bellas artes los que han retomado las viejas técnicas. Yo tuve la suerte de aprender tipografía durante mis estudios de artes gráficas con Esteban, profesor del politécnico de Atxuri, en Bilbao, y posteriormente, trabajar con un tipógrafo e impresor que amaba su oficio, Francisco Sanz, de Basauri, fallecido ya  hace años. Entre los dos me enseñaron todo lo que sé de esta técnica. Visto desde la distancia, creo que mi obra cumbre con ella, la tipografía, aunque entonces no lo supe,  fue  una carta de restaurante completa a cuatro colores en papel reciclado, aunque tengo que admitir que muchos motivos se hicieron en polímero debido a su complejidad. Ahora no sería capaz de hacerlo, estoy muy oxidado con la vieja heidelberg de aspas.

Lo más conocido por la gente, lo que le viene a la cabeza cuando le hablas de una imprenta son los tipos móviles, probablemente por efecto de las películas y los estudios sobre la imprenta en la escuela, que se limita a Gutenberg y poco más. Aquí tenemos el ejemplo de una tipografía distribuida en un cajón de chibalete, que es el armario donde se guardan los tipos de plomo:

Tipos en su cajón de chibalete

Aquí tenemos un ejemplo de impresión tipográfica tradicional montados en la rama y apoyados sobre una pletina, que es una herramienta indispensable en un taller tipográfico. Normalmente, se usaban cuñas y lingotes con medidas propias, como el punto y el cícero (12 puntos):

Forma montada en su rama


Ahora, un formato nuevo. La linotipia. No son tipos móviles ni polímeros, son líneas completas de aleación de plomo.

Líneas montadas en la rama, mediante cuñas

Si encontramos este tipo de impreso, muy usado en los libros antiguamente, probablemente tengamos en las manos un impreso realizado antes de los años setenta. Dejo aquí un vídeo sobre la linotipia que, aunque está en inglés, es bastante ilustrativo:


"Linotype: The Film" Official Trailer from Linotype: The Film on Vimeo.

Actualmente, no conozco ninguna linotipia activa en Euskadi. La última se desmanteló en la Escuela de Artes Gráficas de Bilbao y tuve la oportunidad de trastear brevemente con ella en los años noventa, durante mis estudios de artes gráficas, aunque ya no formaba parte del temario. Lo cierto es que insistimos mucho y la encendieron para nosotros. Era una pieza de museo, pero funcionaba perfectamente. Había pocos profesores que pudiesen manejarla con soltura todavía; era fantástico ver aquel ingenio mecánico justificar y elaborar líneas de texto de aquella forma. Actualmente ya no está porque la desmantelaron hace años. En el ejemplo de líneas montadas, se puede ver la diferencia con el polímero que pongo en fotografías de más abajo, en un trabajo de edición, aunque el producto final es muy similar, que no igual.

Linotipia

Ejemplo de impresión con polímero. Aquí vemos la forma, el adhesivo pegado sobre una pieza de aluminio,  sujeta en su rama, en pleno entintado. Si nos vamos a encontrar algo de impresión tipográfica reciente en cualquier impreso será al 90% de este tipo. Quiero hacer notar las limitaciones de la tipografía en ciertos trabajos. Aquí le han acoplado un cilindro batidor metálico a los rodillos de goma. Probablemente, tenían problemas de uniformidad en el entintado de la imagen:

Polímero en minerva, entintándose


El fotopolímero es una capa plástica fotosensible que se obtiene en una insoladora UV con el motivo que nos parezca. Más tarde, el polímero se adhiere sobre una base y se sitúa en la rama. Son muy similares a las planchas flexográficas, que también se realizan sobre polímero. Su superioridad tecnológica sobre el material tradicional en plomo es evidente, porque estas “formas” se pueden generar desde un ordenador mediante composición totalmente digital. Antiguamente, dibujos complejos o diseños de logotipos  como el de la fotografía superior había que grabarlos a mano, realizar moldes o tallarlos en madera. Encarecía mucho el producto final. Por eso normalmente los trabajos tipográficos se limitaban a composiciones de texto, con diferentes cuerpos y tipografías.

Un ejemplo de un trabajo de edición muy similar al de la linotipia de más arriba lo tenemos aquí:
 
Fotopolímero


En muchos impresos podemos observar numerados. En la impresión de seguridad se usa mucho, sobre todo en los cheques, aunque actualmente se realiza a láser. Hace años los numerados se elaboraban en tipografía con las numeradoras. En tipografía se las reconoce fácilmente porque el cambio de número se produce por presión, generalmente ejercida en el símbolo del "Nº" Cambian de número cada vez que el tímpano de la máquina impresora, una máquina de aspas o una plano-cilindro, presiona el símbolo del Nº, que también sale impreso. Aquí se ve perfectamente:

Numeradora tipográfica

 Aquí trabajando en una minerva de aspas:


La necesidad de numerar los impresos una vez llegó el offset a las imprentas hizo que surgieran nuevas técnicas de numerado. La numeradoras que se usan en offset son diferentes. El mecanismo de cambio de dígito es a través de un brazo incorporado a la numeradora. Éste pasa por un brazo acoplado a la máquina de impresión y que mediante un mando cambia o no, según decida el técnico de impresión.

Numeradora de máquina offset

Sin embargo, la impresión también es mediante presión y genera un relieve en el papel. La calidad de impresión es menor que en las numeradoras tipográficas tradicionales ya que aquí no se pueden realizar "arreglos" en la cama de impresión ni calzar, la impresión se ejecuta sobre el cilindro impresor de la máquina de impresión. Las numeradoras usadas en offset llevan un módulo de entintado independiente de la máquina y van en series de dos, cuatro, seis o más.

Un saludo.

Todas las fotografías son royalty free y  tienen permiso de reproducción con el único límite de no estar destinadas a un fin lucrativo.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Comprobar color con el Delta E

Una de las formas técnicas más interesante para evaluar la diferencia de color entre un original y una imagen reproducida, es mediante el Delta E, ΔE*. Más allá de la valoración visual, que genera un juicio demasiado subjetivo, existen formas normalizadas  de determinar la calidad de un impreso respecto a una prueba de color.


Habría que recordar primero el "patrón" general que regula todo el mundo del color y su gestión. Esa base, es el CIELAB, más concretamente el CIE 1976 L*a*b*, una evolución del primer CIE, el CIE 1931 XYZ. ¿Y qué es el CIELAB? Es el espacio de trabajo del color con el cual vamos a trabajar y cuyos límites son el el rango de color que el ojo humano es capaz de percibir. 

No vamos a extendernos demasiado en sus fundamentos científicos porque no es el destino de este artículo, pero debemos entender algunos conceptos. A principios del siglo XX no existía una forma normalizada de describir el color, ¿cómo explicas un color rojo al alguien? Pero esta comunicación era necesaria, sobre todo en el ámbito industrial. De alguna forma había que definir los diferentes colores para, por ejemplo, comprar una pintura determinada. Existían las muestras de color, sí, pero no se contaba con una base general, su uso era heterogéneo y sin ningún fundamento científico. La industria audiovisual exigía a su vez modelos confiables, pues, comenzaba el cine a color. Era necesario desarrollar un modelo cromático común para todas las naciones. Por eso, este modelo fue desarrollado específicamente por la Commission Internationale d'Eclairage, Comisión Internacional de Iluminación, fundada en Viena en 1931. Es la que da nombre al modelo, con la iniciales CIE.  La segunda parte, l*a*b* serían las medidas numéricas para colocar un determinado color en el espacio tridimensional del modelo CIELAB, porque este modelo tiene tres dimensiones.


Espacio CIELAB

Este es un sistema perfecto para traducir el color a un sistema matemático que los sistemas informáticos, las cámaras, los escáner, monitores  y cualquier software de tratamiento de imágenes puedan entender.

Pues bien, entendido el concepto del CIELAB, entramos a explicar cómo encontrar la diferencia de color entre una reproducción y su original, el Delta E. Me voy a referir única y exclusivamente en este artículo a la medición del color mediante densitómetros/colorímetros de reflexión. Hay otra forma de medir la diferencia de color en monitor, con originales digitales, como el DigitalColor Meter, que viene incorporado de serie en  el Mac OS, pero en ese caso entraríamos en un terreno en el cual deberíamos de haber calibrado los dispositivos de entrada y trabajar con formatos de color LAB y no RGB. No es el caso de este artículo. Cualquier medida en ese caso podría ser  errónea por múltiples motivos.


http://colormine.org/delta-e-calculator/cie2000

 

La diferencia entre dos muestras de color, repetimos, se le conoce como el ΔE o lo que es lo mismo el error delta o el “delta e”. En realidad lo que se está haciendo es medir la distancia entre puntos de los dos colores  en un espacio tridimensional, el CIELAB. Para ello, existen diferentes algoritmos que se han ido mejorando a lo largo de los años desde el inicial. Actualmente, el más avanzado es el CIE 2000, asimétrico, que no se limita a realizar una medición matématica entre dos puntos del espacio tridimensional, sino que es más similar a la visión humana y por lo tanto tiene en cuenta muchos más factores que el elemento "distancia". El Delta E CIE 76 se sigue usando, pero sus valores son diferentes, como en este ejemplo que adjunto de una calculadora Delta E:

  

Habría que realizar una medición del color original con la función Delta E del espectrofotómetro, esto arrojaría una cifra, en realidad su posición en el espacio de color, volveríamos a realizar otra medición sobre el color a comparar y la diferencia entre estas dos cifras, sería el valor útil de diferencia ΔE* de la medición.


Está normalizado que una diferencia del Delta E entre dos colores superior al valor 4-5 se considera como mala y normalmente inaceptable si queremos igualar un color. La norma ISO 12647-2 es la que gestiona todos estos valores. El ojo humano no detecta diferencia con una diferencia delta de 1 o 2, pero con 3 y en determinados colores, como el color de la piel o el gris, comienza a ver una sutil diferencia de tono.

Un saludo.


Bibliografía: La imagen gráfica y su reproducción, ediciones CPG, jpereira.net, Introducción a la densitometría, GCA Graphic Communication Associaton